| La gran mayoría de los automovilistas y pasajeros conocen
de sobra los efectos del fenómeno generalmente llamado "descarga de
electricidad estática" que se producen cuando tocan las extremidades
de la puerta o del maletero, con la punta del capó o del ángulo de
cualquier montante de la carrocería. Aunque la potencia de dicha descarga
sea débil y carezca de peligrosidad, resulta más desagradable porque el
sujeto receptor es más sensible a su manifestación.
En sircunstancias de atmósfera tormentosa, bastante más aún que al
aire libre, la presencia en el automóvil se hace inaguantable, un poco
como si existiese una electrificación global del vehículo. Tal
sensación se repite, curiosamente, cuando brilla el sol y sopla una brisa
de viento muy seco, lo que provoca extrañeza, puesto que no parecen
existir condiciones propicias para achacar el malestar a la
"sobrecarga" eléctrica ambiente.

De todas formas, cualquiera que sean las distintas formas de
reciptividad humana, las reacciones son de impotencia. La electricidad, en
todas sus infinitas manifestaciones sigue siendo uno de los más
impenetrables secretos del universo. Además, en este caso, ni siquiera la
palabra "electricidad estática" induce a facilitar la
comprensión o averiguar el significado: Evoca la noción de electricidad
"en reposo", contradicción obvia con el brote de chispas
cortitas que pueden verse algunas veces de noche, y que recuerdan las
chispitas que apreciamos en ciertas prendas de fibras plásticas.
Ante esta serie de echos que rebasan la lógica y sentido común, los
más precavidos, prudentes y/o afectados compran cintitas que incorporan
generalmente hilos conductores metálicos y las colocan en la parte
trasera del vehículo, como que para que por ahí se pueda desprender esa
maldita electricidad estática. En términos sucintísimos despejados de
todo cientifismo, hemos de decir en primer lugar que "grosso
modo" la electricidad estática es más bien
"tribo-electricidad", o sea, electricidad producida por
contacto, roce, fricción, y/o frotadura (del griego "tribein",
frotar). Su existencia es conocida desde la más lejana antigüedad y la
medicina la utiliza desde hace de dos siglos para cuidar el sistema
nervioso. Descrita y utilizada en
experimentos de laboratorios a partir del siglo XVII, hoy en día forma
parte de la enseñanza, comprobandose que ciertos materiales se cargan de
electricidad por simple frotadura y atraen, por ejemplo, pedacitos de
papel. 
De
todos modos, cualquier persona que tenga cabello largo puede apreciar,
cada vez que lo hace, como la frotadura del peine atrae los cabellos.
Otro ejemplo muy conocido es el de la piel de los gatos que produce
tribo-electricidad cuando se pasa los dedos sobre ella: por su actitud, el
animal manifiesta claramente la realidad del fenómeno. En un coche no
faltan las fuentes de tribo-electricidad: "Ferodos" o pastillas
de los frenos en fricción con disco o tambores y correas de
ventilador/alternador, para citar solamente las dos principales, lo que
aclara de paso por qué el chillido de estos órganos no tiene a menudo
aparentemente o comprobable justificación. Este
ruido es fruto de la sobrecarga electrostática, si podemos decirlo así.
Ahora, para comprender el proceso de formación de dicha
"corriente" hay que abandonar por completo las ideas respecto de
la materia inerte, maciza, impenetrable, densa y homogénea. Un cuerpo
cualquiera está formado por un número infinito de moléculas
pequeñísimas ligadas entre si por el vacío, o sea, logadas por fuerzas
de atracción y repulsión que les permite sostenerse en equilibrio sin
que entren en contacto.
A su vez, la molécula se divide en cierta cuantía de átomos, cuyo
diámetro no rebasa el 0.000.000.1 mm., haciendo que una gota de agua
contenga 3/4.000 billones de los mismos (1 billon = 1 millon de millones). Por
si fuese poco, el átomo integra cantidad de electrones que giran en sus
orbitas concéntricas alrededor de un núcleo, como puede apreciarse en el
dibujo 1. Por fin, hemos
alcanzado con el electrón, la más pequeña cantidad de agente
eléctrico, la partícula elemental de electricidad negativa. Sabiendo que
dichos electrones tienen una estabilidad precaria y pueden abandonar su
órbita a consecuencia de cualquier choque, roce, frotadura, conmoción
nuclear, fricción y otras muchas circunstancias. En el dibujo 2 se indica
como un roce entre dos cuerpos provoca el desprendimiento de electrones
periféricos en los átomos superficiales de la llamada materia inerte. Pues
si tenemos en cuenta que el cuerpo humano es "positivo" y los
electrones "negativos" que, además dos "cuerpos" de
sentido opuesto se atraen, comprenden por que se produce una descarga en
el dedo cuando se toca la extremidad de un objeto metálico, excelente
conductor eléctrico, cargado con electrones cuya virtud consiste en
acumularse en las partes extremas o periféricas de las materias. 
Como
por otra parte, la elevación de temperatura favorece al desprendimiento
de electrones, o mejor dicho, la electrización, el roce de las nubes
entre si o el de las capas de aire seco, así como los roces de frenos y
correas del coche, incrementan considerablemente la
"tribo-electricidad". Felizmente
la carga total de la electricidad estática acumulable en un objeto
definido tiene límites relativamente bajos con relación a nuestra
potencial percepción y busca siempre su expansión máxima. Por lo que se
"derrama" por todo el vehículo. 
Partiendo
de ese proceso natural, más fácil aún resulta imaginar que al
establecerse un contacto "conductor" con la tierra de enorme
volúmen respecto al coche, se puede producir una descarga prácticamente
total de la tribo-electricidad. Con éste fin, la colocación de una cinta
metálica compuesta por un gran número de hilos de acero especial para
resistir el desgaste debido al roce con la calzada, se revela muy eficaz. En
cambio, esta cinta se sujeta aproximadamente a nivel de la pared,
separando el compartimiento del motor del habitáculo. Para mayor
eficacia, se introduce una plaquita de cobre (7/8 x10cm) entre la cabeza
de la cinta y la chapa del coche que se elige como soporte. Las personas
muy sensibles pueden colocar una segunda cinta por debajo del bastidor del
depósito del combustible. 
Pese
a estas precauciones y dispositivos, la gente hipersensible puede hallarse
todavía un poco molesta, aunque netamente aliviada en verano y
completamente en invierno. En este caso tendrán que acudir al uso, muy
agradable, de ropa interior (camisetas, sobre todo) de fibras especiales
produciendo tribo-electricidad negativa opuesta a la positiva del cuerpo. Este
tipo de prendas provoca un tipo "micro-masaje" que, a su vez,
produce la dilatación de las venas sanguíneas, acelera la circulación
de la sangre, crea una especie de barrera ionizada, mantiene la piel seca
y refuerza la resistencia natural a los fenómenos electrostáticos.
Fuente: jaccars.com |