| Transmisión
Manual:
Una caja mecánica está
constituida por uno, dos o tres ejes móviles, según sea el
caso, igual número de horquillas y un grupo de piñones
dentados; la cantidad de combinaciones (piñones) está
determinada por los cambios disponibles. Un elemento muy
importante en este tipo de caja es el llamado eje piloto, que
sostiene a los engranajes comunicantes y sirve, además, de
medio enlace entre relaciones y embrague
Transmisión Automática:
Aquellas que no requieren de
intervención manual, están compuestas por un cerebro hidráulico
que cumple con la función de ir detectando las diferencias de
impulso; también cuentan con un grupo de discos acerados que se
encargan de administrar la fuerza propulsora; y finalmente, en
el interior de la carcasa, existe un mecanismo de reducciones
(piñones) muy similar a los que se pueden observar en una caja
manual.
Es importante reconocer que,
manual o automática, la caja de cambios es un mecanismo
altamente complejo y delicado; es por ello que se deben
considerar una serie de puntos importantes en su mantenimiento,
con el fin de prolongar su vida útil y evitar un elevado costo
de reparación.
Cuidados
Caja Manual:
En el caso de una mecánica, es
muy importante no descuidar el nivel de lubricantes que está señalado
en la varilla; el aceite es vital para mantener refrigerados y
protegidos los engranajes interiores de la caja. Cuando el vehículo
está en movimiento, las combinaciones de piñones giran a
elevadas revoluciones y necesitan mantener una temperatura baja
para que no se produzca el fenómeno de la dilatación.
El segundo aspecto importante
para preservar el buen funcionamiento de la caja mecánica es
que el embrague se encuentre trabajando de manera correcta.
Cuando el disco está gastado o el cable de acero se ha dilatado
a causa del uso, este mecanismo no cumple bien con la tarea de
conectar y desconectar el giro del motor a la caja; esta situación
provoca fuertes roces entre los dientes de los engranajes cuando
se inserta un cambio, ocasionando daños acumulativos.
Un mal hábito es apoyar la mano
derecha sobre la palanca de cambios; esta costumbre en los vehículos
que cuentan con articulaciones cortas, pueden ser muy nocivas;
la presión ejercida produce ciertos roces internos que, aunque
mínimos, a la larga pueden ocasionar daños considerables en el
sistema como, por ejemplo, rotura de dientes y desgaste
prematuro de rodamientos.
Cuidados
Caja Automática:
Cuando se trata de una transmisión
automática, las precauciones deben redoblarse; recordemos que
estos mecanismo, debido a su complejo funcionamiento y la mayor
cantidad de piezas, son más susceptibles de verse afectados por
fallas.
En primer término, además de
cuidar el nivel de lubricantes, debemos prestar mucha atención
a la cantidad de líquido hidráulico que está contenido dentro
del modulador de vacío; en caso de pérdida, lo mejor es
revisar el sello o empaquetadura del carter o depósito. El líquido
hidráulico se reconoce fácilmente por su color rojo.
Es muy importante cuando el vehículo
está en movimiento, no insertar la posición parking (p); por más
leve que resulte el impulso, es preferible esperar a que el
coche se haya detenido totalmente; de lo contrario se pueden dañar
los discos acerados que interactúan con los piñones de cambio.
Considerando
que la caja automática trabaja en constante comunicación con
el servo tambor de frenos, es recomendable no practicar técnicas
poco habituales de manejo como podrían ser, por ejemplo, pisar
el acelerador y freno al mismo tiempo o trabar las ruedas con el
freno de mano para deslizar el tren posterior; esas prácticas
quedan absolutamente prohibidas debido al impacto negativo que
tiene sobre los moduladores de vacío del cerebro hidráulico de
la caja
Fuente:
Autocosmos Chile |